La niña siria Luna tiene dos años y medio y todavía se aferra a su biberón para sentirse reconfortada. Nacida con una deformidad congénita, le faltan ambas piernas por encima de la rodilla y la mano derecha, pero se enfrenta al mundo con una curiosidad tranquila y una sonrisa radiante.
Mientras le toman las medidas para sus primeras prótesis impresas en 3D, Luna se sienta tan tranquila como puede estarlo una niña pequeña, tan activa y sin miedo. Poco después, empieza a caminar, explorando su espacio con entusiasmo. Su rostro se ilumina, orgulloso y alegre con cada movimiento.
En ese momento, Luna no se define por lo que le falta desde su nacimiento, sino por la felicidad de dar sus propios pasos hacia adelante.
Cada paciente recibe:
1) Evaluación
2) Encaje y prótesis personalizados impresos en 3D
3) Evaluación de fisioterapia especializada y sesiones de seguimiento en función de las necesidades del paciente
4) Mantenimiento continuo
5) Atención holística con visitas a domicilio para comprobar el estado de los pacientes.