Aparcamos nuestro coche compacto en la tierra, salimos en tropel y caminamos hasta la casa de Amjad, dejando nubes de polvo a nuestro paso por la callejuela. Amjad, de 14 años, vive en el mayor campo de refugiados palestinos de Jordania, en una hilera de pisos a la vuelta de la esquina de una vaca blanca y negra atada frente a la carnicería. Tres miembros del equipo 3DP4ME queríamos entregarle sus nuevos moldes de audífonos hechos a medida y comprobar cómo les iba a él y a su madre. Caballerosamente, nos recibió en la calle para guiarnos hasta su puerta.
Nos contó lo mucho que había mejorado su vida en casa, en el colegio y en el barrio desde que se había puesto los audífonos, y estaba muy contento con sus nuevos moldes, que se ajustaban perfectamente. Nos impresionó la confianza que tenía en sí mismo desde nuestra última visita y nos encantó saber que llevaba los audífonos constantemente.
El día anterior le contamos que habíamos tenido una triste visita con un niño al que le daba vergüenza llevar sus audífonos en el colegio porque le acosaban. Amjad accedió a grabar un vídeo para que se lo enviáramos al otro niño, animándole a llevar sus dispositivos en el colegio y a no dejar que los matones le molestaran. Cuando le pregunté qué le aconsejaría hacer al chico más joven si los niños se burlaran de él, sin dudarlo me dijo: "¡Diles 'Dios te perdone' y déjalo estar!".
Uno de nuestros sueños es empezar a construir una pequeña comunidad como ésta, en la que nuestros pacientes puedan compartir sus luchas y sus victorias y apoyarse mutuamente a lo largo del difícil camino. Gracias por sus donaciones, que ayudan a dar el don de la audición y a cambiar vidas, de una en una.
El día anterior le contamos que habíamos tenido una triste visita con un niño al que le daba vergüenza llevar sus audífonos en el colegio porque le acosaban. Amjad accedió a grabar un vídeo para que se lo enviáramos al otro niño, animándole a llevar sus dispositivos en el colegio y a no dejar que los matones le molestaran. Cuando le pregunté qué le aconsejaría hacer al chico más joven si los niños se burlaran de él, sin dudarlo me dijo: "¡Diles 'Dios te perdone' y déjalo estar!".
Uno de nuestros sueños es empezar a construir una pequeña comunidad como ésta, en la que nuestros pacientes puedan compartir sus luchas y sus victorias y apoyarse mutuamente a lo largo del difícil camino. Gracias por sus donaciones, que ayudan a dar el don de la audición y a cambiar vidas, de una en una.